sábado, 13 de enero de 2018

¡¡Somos Mujeres de Influencia!!

Escoge a una mujer de la Biblia que sea conocida por algo y encontrarás que ella fue una mujer influyente. 
Piensa en Deborah (Jueces 4-5). Ella instigó a un líder militar a una acción fiel cuando quería huir de un problema. Ella lo exhortó a confiar en el Señor frente a probabilidades abrumadoras. Ella era una verdadera líder. Ella nunca tuvo éxito con ella, de hecho, señaló las fortalezas de todos los demás. Influencia. 
¿Qué hay de Esther (Ester 4-8). Ella fue plantada en un palacio pagano para poder influenciar a un rey para que evite que su pueblo se limpie étnicamente. Sin intervención militar. Sin revolución. Solo una mujer sometida a Dios. Influencia. Y su predecesora, Vasti, ella fue destronada después de clavar los talones en contra de la petición del rey. ¿Por qué? Porque incluso los políticos paganos sabían que las mujeres tenían influencia.  
No te olvides de Abigail. Ella era la imagen de la gracia bajo fuego, desactivando el temperamento de un futuro rey e interviniendo en lo que hubiera sido un conflicto fuera de control (1° Samuel 25). Rápida y aguda, habló con sabiduría, diplomacia y habilidad. Influencia. Y tampoco es toda buena influencia. 
Sara (Génesis 16) convenció a su esposo, Abraham, de cumplir la promesa de Dios a su manera, en lugar de esperar a que Dios trabaje. Influencia.  
¿Recuerdas a Jezabel? Ella influenció a su esposo Acab para tratar traicioneramente con un terrateniente y la nación de Israel para servir a los dioses paganos de las naciones circundantes (1° Reyes 19,21). Influencia.  
Y todo comenzó con Eva: ella influenció a su esposo Adán para que hiciera lo único que sabía que no debía hacer, persuadiéndolo para que desobedeciera al Señor (Génesis 3). Influencia.  
Evodia y Síntique deben haber tenido algunas personalidades fuertes para que Pablo les diga que se lleven bien. Aparentemente estaban causando algunos problemas serios en la iglesia de Filipos (Filipenses 4:2). Influencia.  
Y luego está Miriam. Ella influenció a todas las mujeres de Israel para celebrar su liberación después de cruzar el Mar Rojo. Todas las mujeres siguieron su ejemplo (Éxodo 15). Pero luego ella ayudó a instigar una rebelión contra su hermano Moisés acerca de quién iba a estar a cargo (Números 12). Por eso, Dios la golpeó con lepra, impidiendo que toda la nación avance. (Afortunadamente, ella es recordada con una nota positiva – ver Miqueas 6:4 - ¿No te alegra que no seamos conocidos por nuestros peores momentos?) Las palabras de Miriam tuvieron graves consecuencias. Definitivamente fue una mujer de influencia.  
Estas mujeres no necesariamente estaban en una posición de poder o económicamente rica. Simplemente usaron su influencia justo donde estaban.  
La mujer en el pozo en Juan 4 pasó de encubrir su pasado a usarlo como la introducción para contarle a toda la ciudad acerca de Jesús, todo porque ella conoció al Mesías. ¡Gran influencia! 
Priscilla fue arrancada de su casa en Roma y comenzó en Corinto, pero eso no le impidió alimentar a un joven predicador llamado Apolos (Hechos 18). Influencia.   
Estas eran mujeres simples. Al igual que nosotras, probablemente no sintieron que tenían vidas particularmente extraordinarias. Pero todas ellas tuvieron influencia. 
La pregunta es cómo eligieron usarla.  
Tal vez te encuentres en medio de un conflicto interpersonal como Abigail o te desanimes por la falta de acción llena de fe como Deborah. O tal vez estás empezando de nuevo en una nueva ciudad, una nueva escuela o un nuevo ministerio como Priscilla. Quizás te sientas atrapada en un escenario que parece irredimible como Esther. O tal vez has experimentado al Mesías como la mujer en el pozo y estás listo para comenzar a decirle a la gente que te rodea acerca de él.  
Quien quiera que seas, donde seas que estés, eres una mujer de influencia. Y la pregunta para vos Amiga y para mí es, ¿Cómo la usaremos?  







martes, 2 de enero de 2018

Algunas ideas para crecer espiritualmente

¿Tienes un plan para crecer espiritualmente en los próximos 12 meses?
Tenía que empezar a hacer un plan cada enero para asegurarme de que no terminaba el año en el mismo lugar, espiritualmente, como lo estaba cuando comenzó el año. Año tras año, es posible que no notemos una falta de crecimiento espiritual en nuestras vidas. Pero te sorprendería lo rápido que pueden pasar diez años sin haber memorizado un versículo más de las Escrituras, sin confrontar un pecado habitual en tu vida, sin haber compartido el Evangelio con un incrédulo, sin haber experimentado un punto en tu caminar con Dios que Encendió un fuego debajo de ti y te hizo vivir de manera diferente.
Creo que lo que estoy diciendo es que la complacencia espiritual nunca es una intención, pero con demasiada frecuencia puede introducirse en nuestras vidas sin ser notada, una trágica consecuencia de no ser intencional en nuestro crecimiento espiritual.
En lugar de hacer "balances de año nuevo" cada año, me siento con Dios y establezco algunas metas espirituales para el próximo año para asegurar que, durante el tiempo en que estoy envejeciendo otro año, físicamente, no lo haga espiritualmente, debido a no ocuparme de mi vida espiritual. 
Quiero asegurarme, también, de que hay fruta desarrollándose a partir de mi vida en vez de ser una esponja que continúa absorbiéndolo todo, pero que da poco.
Estos son algunos ejemplos de los objetivos espirituales que he establecido a través de los años, muchos de los cuales permanecen en mi lista varias veces de año en año. Prueba con alguno de ellos para este 2018, y tal vez incluso inventes algunos, para que esté un año más cerca de Cristo y más efectivo para su reino: 

1. Lee la Biblia en un año. Realmente no hay razón para no haber leído la Biblia entera si la has tenido por años. Hay varios buenos recursos disponibles para ayudarlo a hacer esto. Si ya lo ha leído de principio a fin, vuelva a hacerlo, pero en una traducción diferente. 

 2. Elige un libro de la Biblia para estudiar. El siguiente paso después de simplemente leer la Biblia es estudiarla, ir más allá de la superficie, descubrir las verdades, los principios y las ideas en las Escrituras. Es posible que desees estudiar un libro de la Biblia cada trimestre... o uno para todo el año.  Asegúrate de compartir regularmente con otros lo que estás aprendiendo. Trata de asociarte con un amigo, cónyuge o compañero de trabajo para hacer esto y compartir sobre lo leído, tus dudas y aprendizajes. Es muy provechoso leer con otros los mismos pasajes. No todos vemos los mismos detalles y perlas que Dios vierte en su Palabra.

3. Estudia un tema que te ayude a crecer. Pregúntate dónde quiere estar en tu relación con el Señor antes de fin de año y luego establece metas tangibles para llegar allí. Por ejemplo, si quiere conocerlo mejor, considera un estudio de sus nombres en el Antiguo Testamento y las declaraciones de Jesús "Yo soy" en el Nuevo Testamento. Si necesita reducir la velocidad y aprender a escuchar su voz, estudie toda la Palabra que dice sobre "descansar" o "escuchar" o su "voz". Si hay rasgos de carácter que sabes que necesitas trabajar, considere un estudio en profundidad de algunos o todos los frutos del espíritu.

4. Participa en un estudio bíblico semanal en grupos pequeños o dirige uno entre tus amigos, vecinos o compañeros de trabajo. Podemos crecer a un ritmo más rápido en la comunidad porque podemos compartir nuestras experiencias entre nosotros y hacernos responsables mutuamente.

5. Lee tres libros para profundizar tu vida devocional. Establece un objetivo para leer un libro cada mes, cada tres meses o lo que sea realista para ti. 

 6. Comienza un grupo de oración semanal con otras personas que comparten preocupaciones similares en su corazón. (Por ejemplo, orar con otras madres por sus hijos, orar con otras esposas por cónyuges no salvos, orar durante la hora del almuerzo con compañeros de trabajo, u orar con amigos o miembros de la iglesia por una carga específica que Dios ha puesto en su corazón). 

7. Comienza un diario para registrar tu crecimiento. Comienza a escribir tus pensamientos mientras lees la Palabra. ¿Cómo te obligó un determinado pasaje a orar? ¿Qué cambios le pides a Dios que haga en tu vida? ¿Qué descubrimientos has hecho sobre su personaje o su Palabra? Fechar cada página. Para el final del año, tendrás un registro de dónde te llevó Dios y qué te ha mostrado durante los últimos 12 meses. 

8. Registra tus bendiciones y oraciones contestadas. Mantenga un "libro de bendiciones" en el que anotas todas las bendiciones que se te presentan a lo largo del año, agregando una oración de agradecimiento o alabanza. Además, escribe tus peticiones de oración y anota las respuestas tal como vienen. Al escribir este tipo de cosas, no solo estarás más consciente de cómo Dios está trabajando en tu vida y en torno a ella, sino que podrás ver tu progreso al convertirse en alguien que hace "todo sin quejarse ni discutir" y una persona que da gracias "en todas las circunstancias".

9. Realiza un discipulado a un/a joven cristiana. Aprendemos más cuando le enseñamos a otros. Y ver a alguien captar una verdad por primera vez también le da un nuevo impacto a nuestras vidas. Lleve a un joven cristiano a través de la aventura de vivir la vida dirigida por Cristo.

10. Elige un 'verso temático' para el año. Dilo en voz alta todos los días. Te garantizo que si haces esto, para el final del año, y probablemente mucho antes, habrás memorizado ese verso. Y ese es un versículo más en la Palabra de Dios que habrás memorizado durante tu vida. 
Haz que algunos de estos puntos de acción sean prioritarios en tu vida este nuevo año y, con la bendición de Dios, para fines de 2018, tendrás no nada más un año en tu cuerpo, sino otro año más en tu fe y caminará con Cristo. 
Este es mi objetivo para este año que ha comenzado. ¿Qué hay de Tí?




lunes, 10 de abril de 2017

Sinceridad y pureza

Cuando hemos ofendido a una amiga, lo último que deseamos en la vida es estar al lado de ella. Evitaríamos encontrarla o llamarla por teléfono. 
Pero hasta que no hayamos perdonado y seamos perdonadas, nuestra conciencia continuará molestándonos continuamente señalando siempre dicha ofensa.

"Acerquémonos con corazón sincero,... purificados los corazones de mala conciencia..."   (Hebreos 10:22)

Nuestro Padre desea que vivamos sin sentimientos de culpa y sin una conciencia condenadora. Su conciencia está en la vida de su alma y le capacita para llevar a cabo y desarrollar las relaciones humanas, para saber distinguir lo bueno de lo malo. El alma es muy expresiva y debe poder ajustarse a las demandas paternales,  a los imperativos culturales y a formarse así misma dentro de cualquier requisito que tiene como propósito hacer a una persona aceptable en la sociedad en la que vive.

El alma se expresa de diferentes formas y construye una gran parte de su personalidad. El alma se ve en la conciencia, memoria, razonamiento, afectos e imaginación. Piense en estas áreas. ¿Está su conciencia libre y limpia o manchada por la culpa? ¿ Y qué acerca de sus recuerdos y memorias? Si allí hay nitidez y claridad entonces podrá ser edificada. El poder de razonar debe ser traído continuamente bajo la sujeción del Señor al igual que la imaginación. 
Los afectos y la vida emocional será protegida por un vivir correcto y justo. 

El ser hechas conformes a la imagen de Cristo es ser drásticos en los cambios que necesita la vida del alma. Debe de haber arrepentimiento, perdón hacia los demás y hacia usted misma, y una dedicación completa para seguir más de cerca al Señor. Cuando estas cosas no están ajustadas para con Dios mediante Su Hijo el Señor Jesucristo, seremos lo que la Biblia llama una típica cristiana carnal.
Querida Amiga, rindámonos a Dios completamente también en lo que se refiere a la vida de nuestra alma. Así podremos andar en el Espíritu, sin tener que avergonzarnos ni sentirnos culpables.






jueves, 2 de marzo de 2017

Conoce el Señor a los suyos

El nombre de María era bastante común en los tiempos Bíblicos. Es un nombre que ha sido traducido a varios idiomas y que tiene un lugar de honor único.

"Entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo...  (Mateo 27:56)"

Pero había muchas otras Marías además de aquellas dos que se mencionan en este texto. ¿Qué sabemos acerca de ellas? El Señor las distinguía personalmente.

La sociedad de hoy, en su apresuramiento, tiende hacernos sentir como una pieza insignificante en la maquinaria de la vida. Parece que debemos tener números de identificación para nuestras casas, teléfonos, auto, tarjetas, y hasta como ciudadanos. Cuando todos estos números se ponen en las computadoras para facilitar un servicio cualquiera, la persona a la cual pertenece dicho número se pierde en el mar frío de esos aparatos mecánicos. Pero aún así tenemos unas cuantas Marías.

Cuán importante para nuestro bienestar es el sentido de pertenecer a alguien. 
El pertenecer a una familia o tener una familia; el tener un lugar al que podamos llamar hogar, un país y una ciudad. El privilegio de poder decir: 
"Yo pertenezco allí".

Querida Amiga, en lo profundo de tu corazón, Dios puso este deseo en ti, y en su soberano plan para tu vida, Él ha provisto la respuesta para cada necesidad particular.
Dentro de tu corazón hay un lugar que solamente el Señor Jesucristo puede llenar. Ninguna otra cosa o ser encajaría perfectamente en ese sitio. 
Cuando Él llene ese lugar, tu sentirás que perteneces a Dios por completo.

Cada María tiene su lugar en el plan de Dios. Nunca puede haber demasiadas Marías, pues cada una es valorada como un individuo perfecto y único. 
¿Estás expresando esta actitud en el día de hoy?


 
 

viernes, 17 de febrero de 2017

Mirando de lejos ...

Era fácil ministrar al Señor Jesús cuando El iba sanando y librando a las multitudes de demonios. Las mujeres que le seguían y le servían estaban acostumbradas a lavar su ropa y cocinar para El, así también a sentarse a Sus pies y beber abundantemente de las preciosas verdades que El enseñaba.
Era cosa fácil hacer esto en tiempos cuando todo iba bien.


"Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuáles habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole...   (Mateo 27:55)"

Algunas de esas mujeres habían visto a Cristo como una clase de héroe u hombre infalible. Pero cuando estuvo en dificultades y tribulaciones, las mismas mujeres se mantuvieron a distancia y simplemente se limitaron a contemplarle.  Ahora El estaba muriendo como un delincuente común en una cruz romana y ellas estaban demasiado asustadas o avergonzadas para acercarse. De manera que, debido a sus falsos conceptos y confusión en cuanto a Su propósito real de venir a la tierra, estas mujeres estaban desilucionadas y desanimadas. 
Le miraban desde la distancia. ¿Podría el amor haberles hecho acercar más al lugar de la cruz?

¿Encuentras, Querida Amiga fácil el ministrar al Señor con alabanza y adoración o aún siendo ayudada  por otra hermana en la fe? ¿Te es fácil ministrar al Señor dedicando toda tu vida?
Lo que creas,  pienses, y sientas acerca del Señor permanecerá constante también en los lugares y situaciones difíciles. Tu fe en los momentos difíciles será una revelación de lo que has aprendido en los momentos más fáciles.

¿Eres una discípula totalmente dedicada y entregada a El, o a alguien que simplemente contempla al Señor desde la distancia? ¿Podrá el amor de Dios hacer que te acerques más a El?




martes, 14 de febrero de 2017

¡A mí lo hicistéis!

Cuando miramos atentamente el rostro de nuestros hijos tratamos de ver en ellos rasgos de nuestro esposo o quizás la sonrisa de la abuela o la nuestra propia reflejada en ellos. Así también creo firmemente que cuando miremos al rostro inmaculado de Cristo veremos rasgos o destellos de cada cristiano que ha vivido en la tierra a través de todas las edades. Instantáneamente podremos conocer a Jesús porque muchas veces le hemos visto en nuestros hermanos.


"...Señor, ¿cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?   (Mateo 25:37)"

Los discípulos le preguntaron al Señor cuando le habían visto hambriento o sediento y le habían sustentado. Una buena pregunta, que necesitamos hacerla nuevamente nosotras mismas.

Puesto que la misma vida de Cristo existe en cada uno de Sus hijos, tenemos una amplia oportunidad de alimentar, vestir y proporcionar confort al Señor Jesucristo. ¿Nos damos cuenta de esta gran responsabilidad y sus consecuencias? Si elevamos a Dios cada necesidad que vemos, y cada situación en que nosotras mismas nos encontramos, conseguiremos respuestas directas del Señor y podremos ministrar a Cristo mismo.

Querida Amiga, Dios no espera que nosotras salgamos al encuentro de las necesidades del mundo entero, ya que esta es Su labor. Pero, ¿ somos sencibles a aquellos que pasan a nuestro lado hambrientos, sin ropa, sin trabajo, etc? Quizás alguien necesite que cuides de sus hijos, o acompañes a algún sitio, etc. Las necesidades pueden ser variadísimas y urgentes.
¿Estás dispuesta a ayudar? 







lunes, 13 de febrero de 2017

¡Sólo Jesús!

Podemos fácilmente imaginarnos la tremenda admiración con que los apóstoles contemplaron la gloriosa escena de la transfiguración del Señor, en la cual tomaron parte líderes nacionales y varones de Dios tan renombrados como Moisés y Elías.

"Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo"  (Mateo 17:8)

Quizá Jesús hubiera quedado en la mente y corazón de los tres privilegiados apóstoles en segundo término, ya que su presencia les era tan familiar, de no haber escuchado aquella voz del Cielo: "Este es mi Hijo amado, en quién tengo contentamiento", que les iba caer sobre sus rostros adorándole.

Nosotros tenemos más motivos que ellos para hacerlo en nuestros corazones, pues le conocemos no tan sólo como el hijo del Eterno, sino como nuestro Abogado con el Padre, Sumo Sacerdote, Profeta supremo, Señor de la gloria, Nuestro Buen Pastor, Guardián de nuestras almas, el Santo de Dios, el Príncipe de la Vida, la verdadera Luz, la Estrella polar de su pueblo escogido.

El Cordero de Dios, nuestra Redención, la Piedra Angular, nuestra Sabiduría, Justicia y Santificación, porque es el Santificador.

Querida Amiga, consideremos a Jesús a la luz de todos estos nombres y nos veremos del todo privilegiadas, si solamente le miramos a Él.